Los niños y el divorcio
19 de mayo 2008 - Derecho familiar
Un niño adolorido casi siempre el producto de un divorcio. Son
niños que se implican, piensan y experimentan algo cuando ellos
están a la casa del padre y de otra manera cuando están con su
madre. Oyen a menudo a sus padres decir que ellos quieren vivir
con ellos y oírlos también ofender y criticar al otro padre. Sin
embargo, la actitud de los niños va más allá y a veces cambian
su manera de ser, sus intereses y todos los aspectos de su vida,
ya que van y vienen entre los hogares de sus padres sin
verdaderamente saber el cual es el verdadero hogar.
Por ejemplo, un caso real de una muchacha que con su madre
tomaba lecciones de ballet y con su padre se interesaba por el
deporte de pleno aire, camping y la excursión en bosque. Con su
madre, se implicaba como una pequeña muchacha de dos años sujeta
a su madre y con su padre padre, ella se afirmaba y era autónoma.
Todo el mundo tiene necesidad de aprender a adaptarse a
situaciones diferentes y es esencial saber que el comportamiento
debería ser diferente a la iglesia, a un partido de fútbol o a
la escuela. Pero los niños que presentan cambios completos de
comportamiento según los intereses de uno de los padres están en
dificultad. Son extremadamente vulnerables a la presión de los
otros porque sus mayores temores son el rechazo y el abandono.
Si eso se produce en compañía de otros, entonces para no ser
rechazados van como otras personas con el fin de no ser
rechazados. Eso se llega con un culto, entonces podrían pasar a
ser de verdaderos creyendo condicionados. Se están con grupos
que consumen o que venden drogas, alcohol u otras sustancias,
entonces ellos serán influidos por la inconsciencia colectiva
por falta de identidad personal.
Los padres divorciados deben prestar una atención especial a las
esperanzas y a las cosas que transmiten a sus niños. La primer
señal indicadora es la crítica, el juicio y los celos de un
padre para intentar de responsabilizar y acusar al otro padre.
El niño entonces imitará a un padre o el mismo comportamiento a
fin de obtener sus deseos, lo que es otra señal de advertencia.
El mejor remedio para los niños que viven el divorcio de los
padres es decidir la lucha que ellos hacen. Los padres que dejan
de hablar negativamente uno y que obran recíprocamente con
cortesía dan a los niños el mensaje que la solución favorable y
de aceptar las diferencias y los desacuerdos sin acusar o
rechazar al otro. Los padres deben dar a sus niños la elección
(y no el permiso) de ser individuos o seres humanos diferentes
con deseos diferentes. Se dicen querer a sus hijos, entonces sus
acciones en relación con el otro padre van a demostrar toda su
sabiduría o toda su hipocresía.